
3 de enero.
dejamos tiberias bien temprano, bajo un cielo gris. el cansancio acumulado empieza a notarse y ya no hay bullicio mañanero en el micro. aprovecho para dormir un rato, hasta que me despiertan los rayos de un sol radiante que se cuela por la ventana. las nubes oscuras han quedado en el norte. deby, la guia, enciende el microfono y nos anuncia que, finalmente, llegamos a la ciudad imposible: "bienvenidos a ierushalaim".
antes que nada, a modo de simbolica y pequeñisima retribucion del regalo que representa el viaje, nos llevan a la sede de una ong para realizar -durante algo mas de una hora- trabajo comunitario: armar y embalar cajas de alimentos que se entregan mensualmente a familias de bajos recursos.
de ahi nos dirigimos a un mirador, donde almorzamos y hacemos sesion de fotos. lo primero que sorprende es que todas las construcciones esten edificadas con la misma piedra de la zona, tal como lo establece la legislacion municipal. en las mañanas de cielo claro, como la de hoy, lo de ierushalaim dorada deja de ser metafora.
despues vamos rumbo a la ciudad vieja. cuando cruzamos la muralla y los controles de seguridad, aparece delante nuestro el kotel. y con el, mil sensaciones. mis primeras tres: atraccion (imposible no caminar hasta esa pared y apoyar la mano en ella), proteccion (siento que el muro, solido e impenetrable, me da cobijo) y conexion (con mis antepasados y con las generaciones que me sobreviviran, porque el kotel seguira en pie cuando nosotros ya no).
termino de escribir mis deseos -mas el de magic, quien me honro con el desafio de desear por ella- y busco un hueco entre las piedras para depositar los papelitos. unos metros mas alla diviso a lucio, visiblemente conmovido. me siento raro, dice, con una sensibilidad que desborda su modesto caudal expresivo. le viene a la cabeza el recuerdo de su padre. y con los ojos vidriosos, se acerca a un grupo de ortodoxos para que lo ayuden a recitar el kadish.
sin pasar por el hotel, enfilamos directo al complejo donde tendra lugar el megaevento, la fiesta que reune a los grupos de birthrigh de todo el mundo. la primera parte, tras los discursos de rigor, consiste en un show que incluye numeros de musica, danza, percusion y acrobacia, con despliegue y puesta en escena dignos de una entrega de premios mtv. la segunda mitad es mas onda boliche.
supuestamente no se podia entrar con alcohol, pero el madrij -luego de advertirnos con enfasis que no osaramos transgredir esa norma- logro camuflar para el y los suyos fernet con coca en las cantimploras de agua. eso, sumado su actitud botona con el colombiano al que habian rajado en la noche de año nuevo (quiso colarse en el megaevento y el lo marco para que lo saquen) le costara la antipatia de medio grupo.
han pasado nueve dias y algunas tensiones empiezan a aflorar. roces con las autoridades, polemicas entre halcones y pacifistas, celos, rencores, desafinidades. la mala noticia es que ya no nos queremos todos tanto. la buena: cada uno empieza a querer mucho a pocos. los vinculos fluyen, en definitiva (y a pesar de ciertos artificios de este fascinante experimento orwelliano), con la logica mas natural.
4 comentarios:
Qué emoción al leer tus palabras, nene. Gracias.
Mazel Tov!
Para mí también fué emocionante leer tus descripciones sobre el kotel.
Gracias!
Para mí también fué emocionante leer tus descripciones sobre el kotel.
Gracias!
Para mí también fué emocionante leer tus descripciones sobre el kotel.
Gracias!
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