
31 de diciembre.
nos despiertan a un horario inhumano -las 3 y media-, para que lleguemos a ver el amanecer desde lo alto de masada. ya en la cumbre, esperamos unos minutos a que el sol asome. caminamos las ruinas de la fortaleza (capricho genial de herodes, obra maestra de la ingenieria antigua) y escuchamos la historia heroica de los mil judios que, acorralados por los romanos, eligieron el suicidio colectivo antes de caer en manos enemigas.
tras el descenso de masada -una tortura para axel, que sufre de vertigo-, paramos a desayunar en un hostel cerca del oasis de ein gedi, donde los ciervos caminan sueltos a nuestro lado. un angel en forma de mosca se aparece en mi plato de huevos revueltos. interpreto el mensaje: desde mañana, reemplazare los huevos por cereales y frutas.
de ahi vamos al mar muerto, el punto mas bajo del planeta, para disfrutar de un chapuzon de media hora en sus aguas aceitosas y curativas. el ardor en los ojos (las damas, tambien en sus partes intimas) y los cortes en los pies (consecuencia de la orilla pedregosa) son el precio que abonamos contentos a cambio de cumplir, por un rato, el viejo sueño de flotar.
(el paso por el mar muerto sirve, ademas, para ver a las chicas en malla y evaluar asi, sin distorsiones, la calidad de sus culos.)
atravesamos el desierto de judea hasta llegar a tiberias, una de las cuatro ciudades santas para el judaismo (las otras son tzfat, hebron y jerusalen). vuelven a darnos guita y una hora de libertad para almorzar. me clavo un sandwich de cabed hof (higado de pollo). daniel, el estudiante colombiano-belga-israeli, pega faso al toque (hachis, porque la marihuana no abunda de este lado del mundo) en lo de un arabe que vende shawarma.
nos hospedamos en las cabañas del kibutz maagan, a orillas del kineret. tiempo libre, cena y tertulia alcoholica en habitacion vecina. cuando subimos al micro que nos llevara a la fiesta de año nuevo, la euforia delata enseguida los excesos etilicos de la previa.
en el primer intento, el madrij equivoca coordenadas y le erramos al boliche; aunque finalmente damos con en el lugar correcto. adentro todo cuesta un huevo, pero que importa: es 31 de diciembre y beberemos hasta que no queden shekels en el bolsillo. de los altos precios decido vengarme robando paquetes de chizitos del mostrador y repartiendolos, cual robin hood casher, entre la gente.
en eso estoy cuando alguien me toca la espalda. es alan, mi amigo vitalicio. ha viajado mas de dos horas desde raanana para colarse de sorpresa en la celebracion, sin saber siquiera si lo dejarian entrar.
nos fundimos en un abrazo magico, que repetiremos cuando el reloj marque las 12. sobredosis de felicidad: cantamos, saltamos, reimos, bailamos, chupamos. pero en un momento, aprovechando que el esta distraido tiroteando a cada una de las pibas de mi grupo, me corro a un costado y lloro.
por todos los añosnuevos que no compartimos, y por los que no vamos a compartir.
3 comentarios:
muy lindo post... y muy lindo el nuevo look israeli del blog.
exquisitos tus textos,
robin hood casher... sos lo más!
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