18.1.08

dia 2: tel aviv


27 de diciembre.

tras un abundante desayuno -en el que no faltan los huevos revueltos, el arenque y el humus-, salimos para tel aviv. en el micro ya suena la cancion que acabara convirtiendose en el himno de cada mañana: "buen dia", de marcela morelo. es mala, pero se te pega.

el sol nos acompaña y la ciudad luce pujante. muchos arreglos y obras en en construccion, rascacielos que hace 8 años -cuando vine por primera vez- no existian, transito pesado en los accesos, movimiento de gente en las calles y comercios.

primera parada: kikar rabin (en la foto, con pato & chun), algo asi como una mini plaza de mayo, rebautizada desde 1995 con el nombre del ex primer ministro que fue asesinado en ese lugar. saco una foto al monumento en su honor. no faltan los desubicados que posan sonrientes, como si estuvieran en disney. "here don´t smile", advierten dos hombres al vernos.

nos ponemos a charlar con la gente que pasa. una griega setentona -que llego a israel en su infancia- evoca a rabin con respeto, alaba sus buenas intenciones pero reconoce que ella siempre ha votado al likud. con los arabes no se puede dialogar, dice.

de ahi seguimos al campus de la universidad local, donde visitamos el museo de la diaspora -un repaso por la vida de las distintas comunidades judias del mundo durante los 2000 años de exilio-. almorzamos ahi, onda picnic en el pasto (nos dan vianda) y mas tarde recorremos las instalaciones del campus acompañados de un estudiante colombiano que detalla las bondades academicas del pais: el plan para captar potenciales olim ha comenzado.

en un galpon de tel aviv, compartimos una actividad con un grupo de danza e improvisacion, o algo asi, que nos hace transpirar la camiseta. la jornada continua con una vuelta por el shuk hacarmel, mercado callejero donde pueden encontrarse desde imitaciones de polo o adidas hasta frutas, narguilas o mezuzot. ya de noche, conocemos el sitio donde se declaro la independencia del estado. terminamos cantando el hatikva. algunos lloran.

queda mas: luego de la cena -ya de regreso en bat yam- cruzamos un rato a la playa, munidos de un par de cervezas que compramos con la autorizacion de los madrijim. tirados en la arena, y cual adolescentes en celo, nos dedicamos a hablar de sexo desenfrenadamente.

pero de la teoria a la practica -se sabe- hay un trecho enorme. y esa noche, por supuesto, no la pondra nadie.

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